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“Es mi guagua”: cómo perros y gatos se convirtieron en un integrante más de las familias chilenas

  • Domingo 6 de septiembre de 2026
  • 10:35 hrs

El fenómeno ocurre mientras la fecundidad en Chile registra una fuerte disminución y el promedio de mascotas por hogar alcanza las 2,4, aunque especialistas advierten que no se trata necesariamente de un reemplazo de los hijos.

Las mascotas ganan un lugar dentro de las familias

Para muchas familias chilenas, perros y gatos dejaron de ocupar un lugar secundario dentro del hogar. Hoy, los animales de compañía forman parte de las rutinas, decisiones y vínculos afectivos de sus dueños, dando paso a lo que se conoce como familias multiespecie.

El fenómeno se refleja en distintos testimonios de personas que describen a sus mascotas como integrantes fundamentales de sus hogares.

“Para mí es mi guagua, es amor puro”, cuenta una de las entrevistadas al explicar la relación que mantiene con su mascota.

Esta percepción también aparece en las cifras. Según un estudio de CADEM, el 79% de los dueños considera que sus animales son un miembro más de la familia.

La relación, además, implica responsabilidades concretas. Para algunos propietarios significa modificar horarios, asumir nuevos gastos y tomar decisiones considerando directamente el bienestar de perros y gatos.

Más mascotas mientras cae la natalidad

El crecimiento de la presencia de animales de compañía ocurre en paralelo a un escenario demográfico marcado por la disminución de los nacimientos en Chile.

Según los antecedentes expuestos, la tasa de fecundidad pasó de 1,5 a 0,99 en los últimos seis años, mientras que el promedio de mascotas en los hogares alcanzó las 2,4, superando la tenencia promedio de hijos.

Sin embargo, la coincidencia de ambas tendencias no significa necesariamente que las mascotas estén reemplazando a los hijos.

Una de las entrevistadas, de 28 años, explica que sí tiene deseos de ser madre, pero que actualmente prefiere tener un perro. Entre las razones que menciona están los costos asociados a la crianza y la percepción de un bajo nivel de apoyo por parte del Estado y las empresas.

El vínculo va más allá de la compañía

Para los dueños, la relación con sus animales también tiene un fuerte componente emocional.

Perros y gatos pueden convertirse en una fuente cotidiana de compañía y acompañar a las personas durante distintos momentos de sus vidas.

“De repente uno está medio triste o se siente como que te duele la guatita, algo, y él llega y se acuesta al lado tuyo”, relata uno de los entrevistados.

La evidencia científica también ha permitido profundizar durante los últimos años en la relación entre seres humanos y animales de compañía, estudiando su capacidad para establecer vínculos significativos con las personas.

Además, el estudio citado señala que el 77% de los chilenos estaría dispuesto a cambiar su estilo de vida para mejorar la calidad de vida de su mascota.

Estos cambios pueden traducirse en decisiones cotidianas, como reorganizar horarios para asegurar sus paseos, buscar viviendas o espacios adecuados y considerar lugares donde los animales puedan acompañar a sus dueños.

El riesgo de humanizar a las mascotas

Aunque la cercanía entre personas y animales ha aumentado, especialistas advierten que considerar a una mascota como parte de la familia no significa que deba ser tratada como un ser humano.

El veterinario Enzo Boubaud apunta al riesgo del antropocentrismo, entendido como atribuir a los animales una forma de comprender el mundo equivalente a la humana.

La convivencia estrecha con las personas puede generar procesos de humanización de perros y gatos. Sin embargo, el desafío está en reconocer que cada especie tiene necesidades, comportamientos y formas de relacionarse propias.

Por ello, incorporar a una mascota como un integrante de la familia también implica conocer sus características, respetar su naturaleza y garantizar las condiciones necesarias para su bienestar.

Así, las familias multiespecie reflejan una transformación en la manera en que parte de la sociedad chilena entiende la convivencia con sus animales de compañía, en un contexto donde los hogares y las decisiones familiares también están cambiando.